No he escrito ni dos frases y ya me estoy planteando qué hago aquí. Esto de las hormonas es horrible, estoy en uno de esos días en los que me pregunto a qué huelen las nubes (y cuanto arsénico se necesita para matar a un publicista -shum shum) y para ser sincera no se me ocurre nada sobre lo que escribir. Además, no malinterpretéis pero creo que no estoy a la altura. No soy sórdida, nisiquiera demasiado afilada y soy inevitablemente ñoña en ciertos temas. Quiero creer que si el Sr. Tenacioso me ha ofrecido un hueco es como contrapunto a su corrosividad y para darle un toque femenino y friki (a partes iguales) a este antro de perversión. Creo también que quiere sacar a relucir en mí esa parte malvada que todas las mujeres tenemos dentro y definitivamente ha elegido la mejor época para proponérmelo porque estoy un poco hasta los ovarios de todo. Así que, señoras, señores y demás seres asexuados, si me disculpan y una vez hechas las presentaciones, allá voy…
Antes de empezar quiero puntualizar algo, para que no os llevéis ideas equivocadas.
“Friki, friqui, frik, frikie o freaky (del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático), es un término coloquial, peyorativo en algunos casos, no aceptado actualmente por la Real Academia Española, usado para referirse al individuo de apariencia o comportamiento inusual, que se muestra interesado u obsesionado en un tema muy específico del que se considera fanático. Estos temas, conocidos como cultura friki, suelen estar centrados en la ciencia ficción, la fantasía, el manga, el anime, los videojuegos y la informática.”
No voy a hablaros sobre la vida sexual de los personajes que aparecen en programas como el Diario de Patricia ni en la sección de Cárdenas. Me niego. Os lo repito, no soy tan sórdida.
Os voy a hablar de esos seres tan entrañables llamados frikis (qué monos ellos) y sus costumbres de apareamiento. Estoy por realizar una campaña con el lema “Ponga un friki en su vida. Ponga un friki en su cama” y creo que tendría bastante tirón. Una vez descubiertas las virtudes sexuales del macho friki creo que nadie cambiaría a su frikitín por un tío normal. Podríamos hacernos de oro, chicos! Vosotros pillaríais y yo me iría a las Bahamas de vacaciones.

El frikismo te llevará alto.
Afortunadamente, o desafortunadamente, depende de por donde se mire, tengo y he tenido una vida sexual activa (ya sabéis, eso de que “en Euskadi no se folla” sólo se aplica a los vascos, no a las vascas) y puedo afirmar rotundamente que mis mejores experiencias sexuales las he tenido con frikis. Los frikis ponen todo su empeño, se esfuerzan, nos cogen con ganas y no nos sueltan, los frikis son agotadores. A pesar de su extraña afición por coleccionar muñequitos japoneses, ver series subtituladas y pasarse horas delante del ordenador, cuando consiques sacarles de su mundo y los metes entre tus sábanas no te arrepientes. Son imaginativos, apasionados y te preparan el desayuno al día siguiente, son un buen partido. Doy fe.
El problema con los frikis viene después. Y es doble problema porque por un lado son frikis y por el otro lado son hombres. Y no, no todos los hombres son iguales, los frikis son incluso peores. Con los hombres en general solemos tener el problema de las pelotas. No, esta vez no me refiero a que sean todos unos huevones, me refiero a los deportes televisados. Luchamos contra el fútbol (la Liga, la Copa, el Mundial, la Champions, los torneos de -los cojones- verano), la NBA, el tenis, la F1, el ciclismo y todo lo que incluya ver a otros hombres sudando detrás de una pelotita o peleando por ser el mejor en algo. Joder que si luchamos. Conozco casos verídicos de amigas en lencería, insinuaciones, toqueteos y metidas de mano que han finalizado con un “GOOOOL” o un “UY” cuando la susodicha creía que tenía todas las de ganar. No podemos luchar contra su naturaleza, podremos ganar alguna batallita en partidos aburridos pero normalmente acabaremos frustradas, excesivamente calientes y haciéndonos las uñas pensando en porqué coño no nos haríamos lesbianas.

En fin, volvamos a los frikis, los frikis no suelen, aunque se den casos, no suelen ser amantes de los deportes (gracias a Dios). Eso sí, si elegis a un friki tenéis que tener en cuenta que a parte de a vosotras van a amar muchísimas otras cosas, y muchas de ellas por encima de vosotras. Aquí es donde es importante categorizar, clasificar, ordenar y buscar puntos débiles.
El otaku (o friki del manga/anime/cultura japonesa):
Lo siento mucho pero lo lleváis algo jodido. Nunca podréis competir con Rei Ayanami, con Lucy o con cualquiera de esas tías perfectas que aparecen en sus series manga o en sus pelis Hentai recién bajaditas de internet. Pero podéis luchar.
Consejo sórdido: A vosotras os parecerá ridículo pero un buen disfraz de su personaje favorito puede haceros recuperar su atención. Cuanta menos tela, mejor.
El gamer (o jugador de videojuegos, viciado y vicioso a shooters, mmorpgs y/o estrategia).
Éste es fácil de reconocer, normalmente se queda hasta las tantas haciendo innumerables clicks con el ratón disparando a muñequitos o construyendo cosas, mientras se ríe solo o suelta exabruptos del tipo “Qué cabrón”, “Maldito paquete”, o “Ese lleva cheto fijo”.
Este especimen es también más fácil de atormentar. Tenéis que elegir el momento, nunca durante partidos de clan o competiciones “oficiales” porque puede ocasionar una ruptura, pero con estos las distracciones del tipo lengua en la oreja (no os olvidéis de quitarles los cascos antes, si no no funcionará) o caricias en el brazo izquierdo (con el derecho están haciendo click al ratón) podréis lograr alejarle del pc o consola y que tras horas dandoos amor os haga soltar un “Impressive”. Si no lo conseguís siempre podéis jugar sucio.
Consejo sórdido: Contra los jugadores de consola os recomiendo que se produzca un “desafortunado y disimulado” apagón de electricidad en casa, se pasará un rato bastante enfadado consigo mismo por no haber guardado la partida pero enseguida será vuestro.
No hay nada peor para un gamer de ordenador que poner el emule mientras está jugando. Si no funciona optad por el Bittorrent. No podrán contra el lag.
El programador, el modder, el informático (o ese tío al que nunca le ha dado el Sol).
Yo tengo la teoría de que algún día los programadores se extinguirán (porque se reproducen más bien poco) y de que los informáticos de pura cepa digievolucionarán hasta convertirse en seres andróginos. Son la raza más dura del macho friki, puedes haberles secuestrado a una casa rural en medio de ninguna parte (sin cobertura en el móvil, sin internet, sin ordenador y casi sin electricidad) y ellos siguen programando en su cabeza o construyendo mentalmente un sistema de refrigreración líquida. No hay enemigo más difícil que un informático puro. Contra el programador hay pocas soluciones, o bien te quiere con locura y esa línea de código que le daba error es menos importante que tú o ya te puedes ir buscando un disfraz de Princesa Leia (situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas). Un modder es como el de bricomanía pero en sexy, de esos que madrugan los domingos para construir cositas que no entiendes y que lo llenan todo de cachivaches, ventiladores y demás porquería informática. Y qué me decis del típico informático que se pasa la noche del viernes arreglándole el ordenador a su sobrino, o que le ves bajándose totalmente emocionado la nueva versión de Windows UE (o peor aún, una nueva distribución de Linux).
Consejo sórdido: Suerte, maja. Lo tienes crudo.
El friki de las series y el friki de la Ciencia Ficción (o también conocido como “Ese tio que se bajará cualquier serie que venga de USA y que está enamorado de un tal JJ Abrahams”)
O Ese tío que se sabe cómo va a acabar Perdidos, que conoce de memoria todas las habilidades de todos los personajes de Heroes o los nombres de las naves de Star Trek, Stargate, Star Wars o cualquier cosa que empiece con Star, que se mete en foros, que se lee libros de Isaac Asimov o G.R.R Martin, que cuando se reune con sus amigos discute sobre el último capítulo de “Cómo conocí a vuestra madre” o “Big Bang Theory” y que te tiene todas las noches de 40 minutos o 4 horas (los fines de semana y en versión extendida) esperando a que termine de ver su serie o película rara favorita. Este es el más fácil de todos. Si no puedes con el enemigo, únete a él. Acabarás cogiéndole el gustillo al tema y además, sólo son 40 minutos por noche o como mucho uno o dos maratones al año con los amigotes tan frikis como él. La espera merecerá la pena.
Consejo sórdido: Niégate a ir a convenciones, acabarás hasta los ovarios de tanto friki.
El gran friki o el señor de todos los frikis.
Imagínate a un tío que le mola el anime, que se ve todas las series que caen en sus manos, colecciona figuritas, que trabaja como programador y encima es gamer. En este tipo de casos vas a tener que trabajar duro, improvisar, engañar, chantajear y tirar de lencería.
Hay más tipos de frikis, de hecho creo que hay frikis de todos los tipos. Y no caigas en la leyenda urbana de que no hay frikis tíos buenos, los hay a montones. Seguro que se te ocurre algo para desviar su atención hacia ti, dale duro, merecerá la pena (sexo con frikis = sexo de calidad).

Sólo me queda decirte GL & HF.
