Mientras voy preparando el post de Patrick y para que no os aburrais (que llevo mucho tiempo sin actualizar esto), voy a aprovechar para rescatar un texto que escribí hace mucho tiempo por una apuesta y que puede servir para instruir a la ciudadania en el noble arte de comer chirla.

Estas cosas pasan.
Algo muy necesario en Bilbao.
Yo expongo mi receta, allá cada cual.
Bien niños, para empezar e irnos colocando sobre el terreno vamos a diferenciar las partes fundamentales de la chirla, para que sepáis en todo momento en que punto del mapa gastronomico nos situamos.
A) Cubierta y labios mayores: Fáciles de identificar porque son lo primero que te encuentras según entras en el “valle encantado”.
B) Labios menores: Segunda cubierta tras la primera, muy parecidos, se distinguen tambien muy fácil porque es lo que va detrás de los mayores.
C) Clítoris y pliegues adyacentes: Más difícil de localizar puesto que se dilata y contrae durante la faena, pero es un importante objetivo a batir. Se halla en el límite superior del “valle encantado”.
D) El horizonte final, o agujero de la perdición: Tambien importante, puesto que nos va a proporcionar la salsa del menú y nos va a ayudar sobremanera a “calentar el plato”.
1º Preparando la comida:
Es importante recordar que uno no se puede lanzar sin mas a la degustación de este plato sin que haya habido una serie de entremeses previos, seria como ir a una sidrería e ir directos a por el chuleton, tambien es interesante y muy recomendable la interacción durante la comida con otros platos, como pezoncillos, panceta, o carrillos gemelos. Ahora bien, como no podemos hacer de una tacada todo el menú del restaurante, nos centraremos por el momento en exclusiva a este plato, dejando para más adelante la degustación de otros platos y la interacción con el que nos ocupa.
2º Calentando la marmita:
Tras los entremeses de los que hablábamos antes, uno va entrando su atención en la almeja, se recomienda una bajada desde otros lares haciendo múltiples paradas en el camino, a fin de avituallar e ir calentando el ambiente.
Un par de consideraciones previas: Es importante buscar una postura cómoda, en especial para el cuello que tiende a cansarse con más facilidad disminuyendo la resistencia del comensal y por tanto a no satisfacer las expectativas. Así, lo mejor es buscar una postura en que el cuello no este forzado, como colocarse de rodillas ante la cama donde se hará la degustación, o tumbarse boca arriba dejando que sea la chirla la que halle postura. Mi favorita: dejando que la portadora del plato permanezca en pie con este accesible, colocarse directamente debajo para el almuerzo, esta postura, amen de morbosa, deja mucha libertad de acción y da lugar a muy interesantes reacciones en la portadora cuando el ágape se halla muy avanzado y halla cierta dificultad para mantenerse erguida, dándole a la comida el “toque cabroncete” que es de lo mas divertido.
Otra consideración es que jamás emprendas esta aventura con la boca seca, se recomienda un buen vaso de agua antes de empezar para asegurarse de disponer de suficiente saliva.
3º Iniciando el ataque:
Yo particularmente y como soy un poco fetichista, prefiero empezar desde los dedos de los pies, en ascenso, lamiendo de manera ascendente hasta llegar a la zona en cuestión, esto se puede hacer con la lengua (recordemos lo importante de la saliva) así como con los labios convenientemente humedecidos. Se empieza desde los dedos de los pies, ascendiendo por la tibia hasta llegar a la rotula donde nos detendremos un rato, no podéis imaginar la sensibilidad de la piel que rodea a la rotula cuando se halla relajada (la primera vez que me lo hicieron a mi me lleve una gran sorpresa). Uno puede recorrer las piernas tantas veces como guste y haciendo las paradas que vea convenientes, es mas, se recomienda dedicarle un rato, pero como no podemos extendernos eternamente con la receta, pasaremos directamente a trepar a la “zona almejíl” a través de un lento y pausado lametón por la cara interna del muslo.
4º Tora, Tora, Tora (estamos sobre el objetivo):
Hemos de recordar que las partes que hemos expuesto en un principio son solo la parte nuclear o fundamental de la almeja, pero no se pueden desdeñar todos los pliegues adyacentes que pueden ayudarnos mucho en nuestra causa y que en general son poco explorados, por lo que al explotar esta flaqueza con nuestra lengua y labios (sin escatimar saliva para nada, dispénsese con alegría) lograremos un efecto insuperable que facilitara nuestra posterior entrada en la chirla por la puerta grande.
En particular recomiendo los pliegues, tanto de la cara interna de la articulación de la pierna en la cadera, como aquellos que van desde el límite inferior o posterior de la chirla hasta el ano (estos últimos muy poco explotados, y por ende más sensibles). Si hemos hecho bien todo lo anterior la almeja en cuestión nos esta ya esperando ya caliente y pletorica de salsa, amen de medio abierta ya, es hora de centrarnos.
5º El ataque de los clones:
Como primera medida, nos dedicaremos a repasar con la lengua los pliegues exteriores de los labios mayores, buscando la dilatación de estos, cuando tras un rato hayamos conseguido esto pasaremos a los menores y repetiremos procedimiento.
Antes de pasar al clítoris, como hacen muchos, prepararemos antes el “segundo frente” del ataque, este ira dirigido contra el “agujero negro” del que hablábamos antes, que primero rodearemos en círculos concéntricos con la lengua, como si nos halláramos en un remolino para luego explorar en profundidad, una vez bien explorado durante un rato y tras hallarse bien lubricado (recordar lo importante de la saliva, no todas las almejas tienen la misma facilidad para la producción de “salsa”), iremos sustituyéndolo por el dedo corazón, que también comenzara a explorar, en un principio superficialmente y luego mas en profundidad el “agujero negro”, flanqueado por los dedos índice y anular que se colocaran a ambos lados, preparándose para el “concierto de piano a tres dedos”, con el que amenizaremos la comida. Una vez preparados , pasaremos simultáneamente con la lengua a atacar el clítoris, este será mas difícil por hallarse generalmente cubierto, lo que haremos será recorrer los pliegues adyacentes y el capuchón que lo envuelve durante un rato con el objeto de “llamar a la puerta”, tras esto y con la lengua, aunque podremos ayudarnos con algún dedo, pasaremos a hacerlo asomarse suavemente y lo iremos tentando con la lengua para ir rompiendo el hielo, luego lo envolveremos directamente con nuestros labios, lo que proporcionara además de la oportuna caricia, el apropiado movimiento de succión.
Es importante simultanear todos estos movimientos e irlos variando con objeto de hacerlo mas entretenido y nutritivo insistiendo en las zonas y momentos clave con el objeto de alcanzar “el postre”, algo fácil de distinguir por un sonido como de lamento agudo que llega a nuestros oídos (tambien sustituible por un jadeo intenso), súbitamente cortado y acompañado de un aumento repentino y significativo en la salsa del plato.

El desayuno de los campeones.
Tiempo total de “cocción”: de 20 a 30 minutos (no se recomienda más si se piensa rellenar el plato con vegetales cilíndricos posteriormente).
Por supuesto hay muchas variantes de estilo y como hemos dicho se recomienda alternarlo con otros platos como el queso de tetilla, o el magro de carrillo, pero a fin de no extendernos demasiado los hemos obviado para ir tratando los temas fundamentales. Esto es una guía básica, luego con la práctica y experiencia cada maestrillo ira desarrollando su propio estilo y su “librillo” (que habrá de variar en cada caso concreto, para adaptarse).
Bon appetit.